Lehigh University, Pennsylvania - Day 2
Cuando miles de personas se dirigían al Lehigh Arena para escuchar a un hombre que algunos creen que es una manifestación de la compasión iluminada, se encontraron con un grupo vocal de personas que comprendían demasiado bien la oscura verdad detrás de la fachada de la imagen pública del Dalai Lama.
Alrededor de la mitad de los 300 enérgicos manifestantes eran exiliados tibetanos que habían experimentado en primera persona el daño causado por el Dalai Lama a su propia comunidad tibetana en el exilio en particular y a la comunidad budista internacional en general. A estos manifestantes por un lado este día les brindó una activa, entusiasmada y gozosa ocasión en la que tuvieron la rara oportunidad de hacer oír sus voces, y por otro lado les trajo momentos de tristeza y dolorosa reflexión cuando los recuerdos de los abusos humanitarios, inimaginables para la mayoría de las personas, pasaron a primer plano.
El fino barniz de las mentiras del Dalai Lama fue arrancado hoy por la cruda experiencia y los sinceros ruegos de los valientes manifestantes que conocían demasiado bien la verdadera naturaleza de este sonriente torturador. No se le puede decir a un monje que ha sido expulsado de su monasterio por seguir los consejos de su Guru que este acto ha sido perpetrado por una mente compasiva. No se le puede decir a una madre que por poco ha escapado del ataque de una multitud incitada a la violencia por las propias palabras del Dalai Lama, que estas mismas palabras han surgido de la compasión. El mundo está observando.
Published: 14 Jul 2008