Las protestas llegan a Madison
Las manifestaciones de Madison comenzaron un sábado. Una larga hilera de autobuses y automóviles se deslizaba lentamente por la autovía hacia el Veteran’s Coliseum.
Era hermoso contemplar esta procesión sabiendo que representaba una familia unida de budistas sinceros de muchos países que se disponían a participar en una acción perfectamente compasiva con corazones apacibles y una intención pura: reclamar al Dalai Lama una y otra vez, a pleno pulmón, que ponga fin a la persecución de los practicantes de Doryhe Shugden.
Iniciamos la protesta en un círculo vallado situado a un lado de la entrada del edificio. A medida que llegaban los asistentes y hacían cola ante las puertas, se mostraban abiertos y receptivos a la información que dábamos a conocer con lemas y nueva publicidad.
La policía estaba al corriente de lo sucedido en Nueva York y su presencia en Madison parecía un tranquilizador círculo de protección.
Una vez más a medida que avanzaba el día y, en particular, al finalizar la conferencia, los defensores tibetanos del Dalai Lama hostigaron a los manifestantes de la Western Shugden Society con gritos estridentes, levantándose las faldas y haciendo gestos obscenos. Nos arrojaron monedas y rasgaron librillos explicativos delante de nosotros. Un hombre sostuvo en alto una fotografía de la víctima ensangrentada de un asesinato alegando que había practicantes de Shugden implicados y difundió la falsedad a todos los que quisieron escucharle. No obstante, cuando le pidieron que aportara pruebas delante de una cámara, se dio la vuelta y salió corriendo.
Sin embargo, todo aquello parecía tan inofensivo en comparación con lo ocurrido en New York City … Claro que, a su vez, incluso lo ocurrido en Nueva York parece inofensivo en comparación con los ataques sufridos por los monjes en tierras de exiliados tibetanos. Ellos han sido apedreados por masas enfurecidas sencillamente por su fe en Doryhe Shugden.
Dalai Lama, tienes el poder de solucionar este problema con solo unas palabras. Hasta que no las pronuncies, no dejaremos de contarle al mundo lo que haces.
Published: 21 Jul 2008