Nottingham: la verdad salió a la luz
El martes 27 de mayo la Western Shugden Society organizó dos protestas en la ciudad inglesa de Nottingham.
Las personas que se congregaban por la mañana para escuchar al Dalai Lama en el Ice Arena fueron recibidas por un clamoroso piquete de monjes y laicos budistas de más de treinta países que representaban a los miles de miembros que la Western Shugden Society tiene en todo el mundo.
Las restricciones de espacio determinaron que sólo cuarenta personas pudieran manifestarse en el lugar de la conferencia, pero a unas cuantas manzanas de distancia, más de mil personas se reunieron en Old Market Square para hacer llegar su mensaje a los habitantes de Nottingham.
Mensaje clamoroso
Ante el Ice Arena, la intensidad de las voces compensó su reducido número y la acústica del lugar permitió que en toda la zona se oyeran los gritos de “Dalai Lama, ¡deja de mentir!” y “Dalai Lama, ¡da libertad religiosa!” y que todos los asistentes a la conferencia del Dalai Lama los escucharan. Cientos de ellos se detuvieron antes de entrar para recoger un ejemplar del cuadernillo “La situación tibetana actual”.
La hipocresía al descubierto
El cuadernillo está teniendo mucho éxito. Se han impreso y distribuido más de diez mil ejemplares en el Reino Unido ¡en tan sólo seis días! Por no hablar de los miles repartidos en Estados Unidos y en Alemania. Si añadimos la repercusión que las manifestaciones han tenido en los medios de comunicación y el creciente murmullo en Internet, todo indica que el mensaje se está propagando y que al Dalai Lama cada vez le va a costar más esconderse tras sus mentiras.
Hay quienes empiezan a dar crédito a la hipocresía de un líder político de ciento cincuenta mil personas que se proclama defensor de los derechos humanos y de la libertad religiosa dando lecciones al mundo sobre el amor y la bondad, al tiempo que sus representantes infligen un sufrimiento terrible a los que deciden no seguir sus mandatos.
La persecución continúa
Mientras el Dalai Lama cautiva a su público desde su elevado trono del Ice Arena de Nottingham con palabras que ha robado a su maestro pero que no reflejan en modo alguno sus verdaderas intenciones, millones de personas siguen sufriendo por su culpa. Precisamente, el día anterior, mientras incorporaba una conferencia más a su ofensiva cautivadora en la ciudad de Nottingham, una casa de practicantes de Shugden era incendiada por los seguidores del Dalai Lama en la India.
Diariamente la Western Shugden Society recibe informes de tibetanos de todo el mundo que han sido coaccionados, humillados o vejados de forma aún más grave sencillamente porque no quieren renunciar a una práctica totalmente inofensiva que el Dalai Lama ha decidido condenar para aplacar a sus oponentes políticos. Y últimamente ya ni siquiera hace falta practicar Doryhe Shugden para ser objeto de coacciones, basta con relacionarse con alguno de sus seguidores, comerciar con ellos, ¡ofrecerles comida!
Mientras los representantes del Dalai Lama, luciendo coletas y trajes de Armani, acechaban a los manifestantes en Nottingham, escondiéndose tras los árboles, haciéndose pasar por transeúntes y acercándose al puesto de inscripción, miles de personas que han recibido la “visita” de sus colegas de la India son despojados de su hogar, dinero, alimentos o amigos.
Cerrazón y oídos sordos
Las protestas se han producido porque el Dalai Lama ni siquiera ha contestado a nuestras reiteradas peticiones de diálogo constructivo, y el comportamiento de algunos de sus seguidores en Nottingham reveló que su cerrazón iguala a la del Dalai Lama.
Mientras que la mayoría de los asistentes a la conferencia, pese a la puntual estupefacción al oír nuestro mensaje, escuchaban atentamente nuestros argumentos y recogían nuestros cuadernillos, una pequeña minoría de devotos fanáticos nos recibió con insultos y gestos vulgares e incluso amenazadores. Un monje tibetano se levantó los hábitos en público para mostrar su desnudez a los manifestantes. ¿Cuál puede ser la enseñanza?
Diálogo con los transeúntes
Por la tarde fue un grato cambio unirse al grueso de la manifestación en Old Market Square y aprovechar la oportunidad para exponer nuestras reivindicaciones a los habitantes de Nottingham. Éstos acogieron con genuino interés a los más de mil manifestantes procedentes de todo el mundo, entre los que se contaban cientos de budistas ordenados, y que se congregaron entre el bullicio de los que salían de compras, del trabajo o del colegio.
Y ¿por qué no? Quizá el Dalai Lama y sus seguidores quieran desentenderse de los manifestantes describiéndolos como un pequeño grupo de fanáticos, pero el ciudadano de a pie sabe discernir. ¿Por qué cientos de monjes y otros tantos budistas laicos protestarían en público contra la hipocresía del Dalai Lama y contra su persecución si no estuviera ocurriendo algo muy grave?
Continuamente se acercaban personas a formular preguntas y a recoger nuestra información escrita y, una vez más, los periodistas se congregaron para entrevistar a nuestra portavoz, Kelsang Pema. Esa misma noche el reportaje salió en las noticias de la televisión.
Encontramos a personas reflexivas lo bastante sensatas para formarse sus propias opiniones, que nos escucharon y que prestaron atención a nuestros argumentos.
La verdad salió a la luz en Nottingham el martes, y lo hará sucesivamente en todas las ciudades en las que el Dalai Lama aparezca en público, conforme a la campaña de protestas organizada por la Western Shugden Society… hasta que el Dalai Lama abandone de una vez por todas sus acciones de discriminación, persecución y coacciones.
Published: 28 May 2008