El poderoso final de las inolvidables manifestaciones de los Estados Unidos
Madison Día 3
Vibraban las voces de trescientas personas llenas de sentimiento y de una nueva energía tras las intensas experiencias de las dos últimas semanas. Hablábamos como un enorme coro, como un clamor insistente… Con coraje y determinación daremos a conocer la hipocresía del Dalai Lama y obtendremos la libertad religiosa para los practicantes de Doryhe Shugden.
Tras el descanso para almorzar, Kelsang Pema nos congregó a todos para agradecer la presencia de nuestros venerables invitados procedentes de la India, Canadá y los Estados Unidos y el trabajo de todos los que habían organizado y dirigido esta inolvidable serie de manifestaciones en los Estados Unidos y habían participado en ellas.
Concluimos la manifestación ofreciendo las Oraciones de la tradición virtuosa y la oración de Migtsema a nuestros gurus del linaje y a todos los grandes practicantes de Shugden del pasado porque, sin lugar a dudas y aunque no pudiésemos verlos directamente, habían estado con nosotros para bendecir nuestras actividades. Con independencia de nacionalidades, maestros o centros de pertenencia, se hizo evidente que nos unía un fuerte vínculo espiritual. Era una preciada oportunidad para dar las gracias colectivamente a nuestros bondadosos Guías Espirituales y para suplicarles a ellos y a sus emanaciones que permanezcan siempre con nosotros. Hubo muchas lágrimas de alegría y gratitud.
Durante las últimas horas, al entonar los lemas, dirigimos toda la energía de nuestras voces a crear las causas para que los budistas practicantes de Shugden de todo el mundo pudieran recitar libremente sus oraciones, sin exponerse a peligros ni amenazas, y para que la doctrina pura de Yhe Tsongkhapa permaneciera para siempre en este mundo por el beneficio de todos los seres.
Después, todo había terminado. Desde la primera manifestación, en Bethlehem, Pensilvania, habíamos ofrecido más de un millón de mantras cantados y distribuido diez mil librillos explicativos.
Uno a uno, los autobuses, coches y autocares partieron hacia los aeropuertos y destinos de origen. Y aunque, de momento, guardemos silencio, nuestras voces seguirán escuchándose en otros lugares, denunciando la triste verdad que ha de ser revelada: Dalai Lama, no mientas. Dalai Lama, da libertad religiosa.
Published: 25 Jul 2008