El mundo está escuchando
El viernes 16 de mayo la Western Shugden Society organizó otra manifestación contra el Dalai Lama, en esta ocasión en Alemania.
Un total de casi cuatrocientas personas se congregaron en la ciudad de Bochum, en el distrito de Ruhr, para protestar contra la incesante discriminación religiosa, y otras violaciones de derechos humanos, que ejerce el Dalai Lama contra los practicantes de Doryhe Shugden.
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Fue una auténtica manifestación internacional que reunió a asistentes procedentes de Alemania, Gran Bretaña, Francia, Bélgica, España, Italia, Austria, Suiza, Estados Unidos, Canadá e incluso Australia.
Se congregaron tanto monjes como laicos, indignados por la hipocresía del Dalai Lama, quien da lecciones en Occidente sobre derechos humanos al tiempo que causa un sufrimiento insoportable a su propio pueblo.
Y, una vez más, visible entre los manifestantes, un grupo de tibetanos, entre ellos, gueshes exiliados, quienes mostraron un valor admirable al declarar públicamente su oposición al Dalai Lama a pesar de la clara amenaza que pesa sobre ellos y sobre sus familias.
Interés creciente
Un dato destacado de la manifestación fue el enorme interés que despertó en los medios de comunicación: se congregaron docenas de periodistas de la prensa, radio y televisión que entrevistaron a nuestros portavoces.
Tanto en la prensa como en los programas de radio y televisión alemanes se difundió la noticia de las protestas horas después de producirse y al día siguiente de la manifestación.
Y una vez más, se distribuyeron entre los transeúntes miles de cuadernillos de La situación tibetana actual, en esta ocasión en alemán.
Uno de los miembros tibetanos de la Western Shugden Society permaneció al borde de la calzada repartiendo cuadernillos entre los coches que circulaban por la calle. Resultaba sorprendente ver a los vehículos acercarse con la ventanilla bajada y la mano extendida para recoger los folletos.
Argumentos manidos
En un momento dado, el traductor del Dalai Lama, Doryhe Damdul, y el representante del Dalai Lama en Ginebra salieron a hablar con los manifestantes.
Empleando los mismos argumentos de siempre, los enviados del Dalai Lama trataron de persuadir a los presentes de que los practicantes de Shugden no estaban siendo objeto de ninguna persecución.
Sus protestas no convencieron ni a Kelsang Pema, portavoz de la WSS, que había sido testigo directo de la persecución en los dos viajes realizados a la India, ni a los gueshes, monjes y laicos tibetanos que se habían reunido allí, en particular, a Gueshe Kunchog Gyaltsen. Todos ellos tenían historias terribles que contar sobre la persecución, intimidación y ostracismo que habían experimentado en sus propias carnes.
La maquinaria de relaciones públicas tibetana
En realidad, el Dalai Lama que la maquinaria de relaciones públicas tibetana presenta a Occidente dista mucho de ser el tirano que conocen los tibetanos y practicantes de Shugden en todo el mundo. Por motivos políticos ha abandonado una preciada práctica de cuatrocientos años de antigüedad transmitida por su propio Guía Espiritual y ha intentado justificar su acción condenando a los que la mantienen.
Y ni él ni su gobierno en el exilio se detendrán hasta que no hayan erradicado la práctica por completo, insensibles al inmenso sufrimiento que están provocando.
Voces aunadas
Pero ahora las víctimas de las violaciones de derechos humanos provocadas por el Dalai Lama han aunado sus voces a través de la Western Shugden Society y se han comprometido a manifestarse en todas las apariciones públicas de Su Santidad con un doble objetivo: que el mundo comprenda la verdadera naturaleza de las acciones del Dalai Lama y que éste se vea obligado a poner fin a la persecución de aquellos que se niegan a abandonar esta práctica esencial.
Como puso en evidencia la manifestación de Bochum, los medios de comunicación y los políticos de todo el mundo empiezan a escuchar… y el mundo no tardará en ver por sí mismo la oscura verdad que se esconde tras la sonrisa del Dalai Lama.
Published: 21 May 2008