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Pide al Dalai Lama que permita la libertad religiosa

¿Realmente el actual Dalai Lama sigue el ejemplo de su predecesor el Gran Quinto?

Una de las razones que esgrime el Dalai Lama para prohibir la práctica de Doryhe Shugden es que está siguiendo el ejemplo del Quinto Dalai Lama.

Tal como dice en su sitio web:

“El Quinto Dalai Lama, que asumió el liderazgo espiritual y temporal del Tíbet en el siglo XVII, acusó personalmente a Dolgyal de ser un espíritu maligno surgido de intenciones descaminadas, perjudicial para el bienestar de los seres en general y del gobierno tibetano encabezado por los Dalai Lamas en particular”.

Se trata de un ejemplo típico del uso selectivo que hace el Dalai Lama de los hechos, y de su deliberada distorsión de la historia.

Lo que olvida mencionar es que, tras condenar inicialmente a Doryhe Shugden calificándolo de espíritu maligno e intentar destruirlo en varias ocasiones con rituales coléricos, el Quinto Dalai Lama comprendió que había cometido un terrible error y reconoció a Doryhe Shugden como un Protector del Dharma puro.

Practicó la confesión ante Doryhe Shugden y, después, compuso la primera súplica a esta deidad y fundó el primer templo de Doryhe Shugden en Lhasa.

Hasta elaboró una estatua de Doryhe Shugden con sus propias manos. Esta estatua se conserva hoy día en el monasterio de Ganden Phegyling de Nepal.

Si el actual Dalai Lama está tan deseoso de seguir los pasos de su predecesor el Gran Quinto, esperamos impacientes a que lea cómo se retractó, y a que empiece a dedicar templos a Doryhe Shugden y a encargar estatuas y escrituras de Doryhe Shugden en sustitución de todas aquellas destruidas por sus representantes durante estos últimos treinta años.

Súplica a Doryhe Shugden compuesta por el Quinto Dalai Lama

HUM

Aunque inmutable en la esfera de espontaneidad primordial,
con poder turbulento y colérico, más veloz que el relámpago,
estás dotado de heroico valor para juzgar lo bueno y lo malo,
a ti te invoco con fe, ¡por favor, acude a este lugar!

Vistes hábitos de monje y un sombrero de piel de rinoceronte adorna tu coronilla,
en la mano derecha sostienes una espada, en la izquierda, un corazón humano,
y cabalgas sobre diversas monturas como nagas y garudas;
a ti que subyugas a los espíritus de los cementerios, ¡te ofrezco esta alabanza!

Sustancias de compromiso, ofrendas y tormas, externas, internas y secretas,
ofrendas visuales predilectas y objetos diversos dispongo ante ti.
Aunque, con anterioridad, mis deseos eran un tanto toscos,
no pongas fin a tus poderosas apariciones, ¡yo te ensalzo y ante ti me confieso!

Alabándote respetuosamente con cuerpo, palabra y mente,
a nosotros, los maestros, discípulos, benefactores y allegados,
procúranos el bien y apártanos del mal,
como la luna creciente, incrementa nuestra prosperidad espiritual y temporal.

Asimismo, complace rápidamente todos nuestros deseos,
conforme a nuestras súplicas concede sin esfuerzo el logro supremo,
y, cual gema que colma todos los deseos,
protégenos siempre con las Tres Joyas.

La mera composición de esta breve alabanza y súplica de perdón produjo beneficio. Por ello, aunque grandes e indiscutibles maestros tántricos intentaron subyugar a Doryhe Shugden quemándolo en el fuego por medio de rituales, sólo lograron que exhibiera aún más su poder milagroso.
Estatua de Doryhe Shugden elaborada por el quinto Dalai Lama